Año: 2016

Fotos: Santos Díez

Ante una edificación existente sin ningún interés arquitectónico, repleta de diferentes añadidos desde sus inicios y a lo largo de 80 años, se trató de aprovechar la estructura primitiva. Se elimina la cubierta de teja a cuatro aguas para quitarle presencia a este cuerpo más pesado, y, en segundo lugar, se coloca la ampliación en planta baja un poco adelantada con respecto a la existente. Posición desde la que se dominan las vistas hacia el monasterio y villa de Celanova.

El cuerpo originario y la zona ampliada se encadenan con un corredor que unifica la fachada principal. El corredor y la cubierta de la ampliación se resuelven con zinc y madera, mismos materiales sobre dos planos de fachada a diferente profundidad.

Varios cuerpos, pero unificados por texturas y materiales. Piedra, revoco blanco, madera, hormigón visto y zinc.

El corredor y la galería, siempre presentes en la arquitectura tradicional gallega